Reflexiones tras leer El Cuaderno Dorado

En la sociedad en la que resido a menudo me resulta difícil compartir experiencias, sensaciones o vivencias. Por eso tantas veces un libro sigue siendo la mejor compañía. Algunos además te descubren sentimientos ocultos, te hacen reflexionar.
Sentimientos femeninos en una sociedad, en un tiempo en que la liberación de la mujer sigue siendo un proyecto inacabado. Aún, la mujer que opta por la libertad, por la soltería, por no unirse con un hombre, sigue siendo tachada de especial, sigue estando fuera del orden convencional, sigue, al menos así lo siento yo, sintiéndose fuera.
Sentimientos femeninos en una sociedad, en un tiempo en que la liberación de la mujer sigue siendo un proyecto inacabado. Aún, la mujer que opta por la libertad, por la soltería, por no unirse con un hombre, sigue siendo tachada de especial, sigue estando fuera del orden convencional, sigue, al menos así lo siento yo, sintiéndose fuera.
La sociedad de la ciudad en la que vivo, la sociedad en la que me muevo cuando comparto las experiencias escolares de mis hijos, el trabajo en el que paso la mayor parte del día, los medios de comunicación, las vecinas, las conversaciones en la panadería…, esta sociedad tan hipócrita como excluyente.
A medida que leo, me enfrento a las contradicciones con el sexo opuesto, la dificultad en la comunicación, en el trato, las contradicciones entre lo que siento y lo que pienso, eso sobre todo. Siento como me arrastra el peso ancestral de la condición femenina, y aunque quiero salvarlo con el razonamiento no puedo, a veces es más fuerte que yo, es como cuando te emociona una canción cursi y blandengue que sin embargo tu gusto musical detesta. Por eso me enamoro, me venzo ante el hombre que trata de seducirme y me gusta, aún sabiendo que sólo soy para él una aventura sin importancia. Por eso llevo vividas tantas horas de cara a la pared con la cabeza gacha y el gesto a veces torcido, cocinando, fregando platos o planchando.
Reconozco tarde el oculto sentimiento de placer al cuidar a un hombre, cocinar para él, plancharle la ropa, no he tenido que reconocer sin embargo el sentimiento de fastidio al quedarme en exclusiva con la responsabilidad de las tareas domésticas, estaba presente y era obvio.
He experimentado la libertad, la relación libre fuera de parejas estables, fuera de convivencias y convencionalismos, la libertad conmigo misma sola y acompañada. ¿Que con qué me quedo? Pues me quedo con todo. No sé porqué; será esta generación, este momento que me ha tocado, el que me sigue arrastrando a querer vivir tantas experiencias, tantas vidas distintas, eso creo que me ha ocurrido.
Identificar los sentimientos.
Gracias, Doris Lesing.
Hay miedo a pensar lo que se siente, a verbalizar lo que se siente y se piensa. Pero sobre todo hay miedo al abandono. Miedo a perderlo todo, hasta la cabeza.

3 comentarios:
Me alegro de volver a leer algo tuyo. Hace tiempo que no sabemos nada de tí y se echa de menos.
Un saludo.
Lourdes: Yo también te he leído con gusto. Parece que algunos estamos ahora perezosillos, así es que todavía lo he agradecido más.
Yo, mucho más puretas que tú, admiro la valentía de la vida que tú has llevado y la experiencia que yo no he llegado a tener. Esta mañana, antes de leerlo precisamente, he estado pensando en como se va cambiando en la vida, por la propia experiencia y también por las de los hijos. Ellos más cercanos a tí en edad que a mí, me han hecho comprender lo importante que es el estar abiertos a todo. Yo no, pero ellos han pasado por divorcios y cambios en sus vidas, que me han abierto los ojos. Vuestra generación es valiente y no conformista. Yo admiro esta forma de ser.
No menosprecio tampoco, mi propia lucha por mantener viva mi relación con mi marido/ pareja. Creo que lo he conseguido, después de tantos años, creo que sigue "viva". Pero, las cosas no vienen nunca regaladas y creo que el que esto haya durado, ha requerido una auténtica lucha diaria.
La experiencia es algo estupendo, así es que claro queno nos arrepentimos de nada. Yo tampoco.
Te mando un abrazo fuerte. Espero volver a Motril a final de mes. no se nada de Paco. ¿Seguís yendo a Clase?
Un saludo ANGELA
Lourdes. Repaso otra vez lo que escribiste, incluso mi comentario. Rectifico en lo mío.
"SIGUE siendo una lucha diaria y a veces: PESADÍSIMA"
Desfallecimiento al alcance de la mano. PUff!!!!
Apunto tu blog par el verano, por si la página no aparece entonces. Sigue escribiendo. POR FAVOR. No lo dejes. Un beso
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