por debajo del agua

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jueves, 15 de noviembre de 2007





Tardes de noviembre. La cocina reposa templada a eso de las cuatro de la tarde, todavía anda caliente la hornilla del almuerzo.
Por la ventana entra la luz tenue del sol tras la neblina, iluminando el frutero repleto de naranjas.
Doblo la ropa limpia despacio mientras escucho algo distorsionada la música en la radio.
El amor me sigue reconciliando con el mundo, pienso ahora al leer que la cultura no nos salva. Me hago amiga íntima del mundo, durante unos instantes, cuando compruebo aliviada que de momento no arrecian chaparrones; es entonces cuando aprecio la belleza en la luz de la cocina, en las naranjas, en la serenidad de las tardes de otoño.

martes, 6 de noviembre de 2007

Noviembre


Noviembre tiene una ene de negritud que asusta. Atrasan la hora y la oscuridad nos acecha por las tardes un poquito más temprano cada día. Pasan nubarrones de luto con enes lóbregas dejando humedades de otoño, setas tiernas, cabecitas asomando entre un espeso manto de hojas secas, buscando la luz, la luz nublada por esos nubarrones negros que asustan.

Noviembre es un mes de lumbre, de acercamiento al calor del brasero,
regazo tibio humeando aroma de castañas. Al menos eso me gustaría que fuese este noviembre, túnel cada vez más oscuro, a medida que avanza el calendario.